domingo, 23 de marzo de 2014

estocolmo



me habían dicho que las suecas son
las mejores mamadoras de verga del mundo

pero ni las dos azafatas en mini del avión 
de scandinavian airlines en que volé a estocolmo,
ni la mujer que conducía el taxi que me llevó del aeropuerto al hotel scandic,
ni la chica rubia con aspecto de valquiria de la recepción del hotel,
ni la adolescente de grandes tetas que conocí en la alberca del hotel
-y tampoco su alcohólica madre un poco más tarde en mi habitación-,
ni la mesera del restaurant cerca del muelle donde comía
cuando me cansaba de las putas macburguers y las papas fritas,
ni aquella fulana que olía a pescado a la que me topé
una noche en el parque kungstradgarten mientras paseaba mirando la luna

pudieron hacer, cuando me la chuparon

que yo me corriera




1 comentario:

Karla L. A dijo...

la verdad, no sé si hay algo peor que eso. La mejor de las situaciones imaginables no cumple con las expectativas... que frustración
Saludos Villa

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